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sábado, 28 de mayo de 2016

Equivocarse es aprender

Escucha la frase que acaba de decirle su hija de cinco años y sigue pensando que no puede ser que la haya construido.

"Equivocarse es aprender"

Piensa en todas las veces que se ha equivocado. En aquellas que fueron sin querer y en las otras que no lo fueron. Recuerda todos esos errores que debían mostrar alguna enseñanza, algo que aprender y se pregunta qué fue lo que aprendió de todas ellas.

"Equivocarse es aprender"

¡Qué razón tienen esas palabras! Pero qué poco ha aprendido de esos errores cometidos. De esos caminos que dejas que te escojan y no decides con la arrogancia de ser un ser humano. Los senderos que acaban en bosques frondosos, en altos acantilados sin poder volver atrás o en muros imposibles de saltar. Esos pequeños encuentros con el fracaso que te recuerdan que aún sigues vivo y que puedes seguir viviendo y creyendo que tiene sentido la vida, aquello que pierdes cuando no haces nada y sólo ves pasar el tiempo.

"Equivocarse es aprender"

Rememora lo perdido y se encuentra con lo ganado. Con la sonrisa de su hija. Con su saber inocente e ingenuo de un mundo diferente al suyo. De un mundo al que aún tiene que llegar. Desea separar sus sueños de los de ella. Desea que sea ella y, simplemente, ella. No un alargo de él mismo. No su imagen y semejanza. No la suma de sus fracasos e ilusiones. Recuerda que él jamás fue lo que él quiso ser y si la suma de mucha gente.

"Equivocarse es aprender"

Y, ahora, recordando sus palabras, piensa que es injusto el camino que ha escogido. Piensa que no tiene sentido lo que va a realizar en breve. Lo que va a sucederle en un instante. Su estómago se cerrará. Su corazón dejará de latir y todo su dolor interno se expandirá en forma de lágrimas saladas por su rostro y descenderá al suelo, donde creará pequeños charcos de agua salada dónde no nadarán peces y sí su vida.

"Equivocarse es aprender"

¿Qué ha aprendido? ¿En qué se ha equivocado? ¿Qué sucederá cuándo lo encuentren? ¿Qué nueva frase creará su hija? ¿Cómo serán sus lágrimas? ¿Llorará?

"Aprender es equivocarse"

(Texto que surge de una frase de tres verbos y qué ha dado para este pequeño texto de una huida por la puerta de atrás. Espero que os guste).


jueves, 17 de marzo de 2016

Sueños desordenados

Sueño con el miedo. Con lo que viene después.

Sueño con la hoja en blanco. Con lo que no llega a escribirse. A decirse.
 
 
Sueño con el caos. Con el desorden que crece y se mantiene.
 
 
Sueño con la oscuridad. Abro los ojos y sigue ahí, mirándome de frente.
 
 
Sueño con imposibles. Con aquello que sólo un esqueleto confía en conseguir.
 
 
Sueño con ser dueño de mis propios sueños.
 
 
Sueño despierto pero me encuentro envuelto en una nueva pesadilla.
 
 
Sueño con mis reflejos subconscientes. Con los recuerdos de los días pasados sin querer.
 
 
Sueño con una novela que jamás verá la luz.
 
 
Sueño con volver a ser alguien para mi mismo y saber decir que no.
 
 
Sueño con una vida mejor lejos de esta vida. Sueño con pies que danzan al azar con el aire.
 
 
Sueño con la locura del dolor. Sueño con dolor y su amargura.
 
 
Sueño con despertar en otro lugar. En otro mundo. En otra forma.
 
 
Sueño mientras lloro que no tengo valor para afrontar la verdad. Mi verdad.
 
 
Sueño con el final. Mi final. Nuestro final.
 
 
(Un Ejercicio amargo y desordenado. Un ejercicio sin pensar demasiado. Espero que os guste)


domingo, 6 de marzo de 2016

Lágrimas

 Al cerrarse la puerta, dos sombras se encuentran y se observan. Se miran. Recuerdan palabras lanzadas y recogidas momentos antes a este encuentro. Redescubren detalles, caricias, risas y silencios. Se vuelven a encontrar, a querer mirarse, a querer tocarse. A desearse.

(La tierra gira lentamente a su alrededor. El aire acaricia extrañas y suaves cortinas que cubren las anónimas ventanas que los envuelven. El tiempo sucede, avanza, dejando su marca en cada segundo, en cada respiración. La vida continua con su rutinario y absurdo discurso diario)

Se besan y sonríen. Se besan y posan suavemente sus cabezas sobre el hombro del otro. Se besan y olvidan. Se besan y recuerdan el porqué de todo esto. Se besan y bailan con sus cuerpos acariciándose. Se besan y se abrazan en silencio. Alguien llora. Alguien consuela. Alguien corre. Se besan y la vida desaparece de su alrededor.

(El reloj marca las pausas del tiempo. El espejo refleja sombras, cuerpos y vacíos. El cristal llora imágenes que no entiende. Las puertas cierran secretos que las paredes observan con frialdad. Los cuadros evocan paisajes de fantasía. los muebles esperan el peso de la culpa).

Desnudas las sombras se intentan reconocer en cuerpos nuevos, en marcas que se abren a las nuevas miradas, al nuevo tacto, al nuevo placer. El miedo recorre su cuerpo. Es un miedo lleno de excitación ante lo nuevo. Es un miedo de descubrimiento. La sensación que tuvo que sentir Lord Carnavon y Howard Carter al abrir la tumba de Tutankhamon. El mismo miedo de unos padres al descubrir el rostro de su hijo recién nacido.

(La luna ilumina la vida. Las estrellas cantan canciones de amor y desamor. La noche avanza hacia el día como la vida hacia la muerte.Su luz traspasa las suaves cortinas de la habitación anónima. Y como el foco de un teatro ilumina a los protagonistas de la obra, alumbra la vida, el amor, la esperanza, la muerte, el desamor y la culpa).

Las sombras olvidan recuerdos. Se desprenden de raíces. De historias. De su propia vida y se dejan llevar por el presente anónimo y vivo de este instante. De este momento imposible al que han llegado. Y ambas lloran. Lloran mientras se besan. Lloran mientras recuerdan lo que pierden y perderán.

(Texto suma de muchas canciones y de muchas sensaciones y emociones. Espero que os guste).

lunes, 15 de febrero de 2016

San Valentín

Se miran sin verse. Ambos notan la presencia del otro en su interior. Se esconden. Lo intentan pero algo falla. Algo, que no saben exactamente de que se trata, hace que acaben encontrándose y en sus rostros se dibujen una sonrisa forzada pero a la vez deseada.

¿De verdad es un mono? A mí me parece un perro.
A lo mejor es un mono un poco perro. Pero fíjate en las palmas de manos y pies. Son de primate. Me recuerdan a las mías.

Ella sonríe. Lleva toda la semana sonriendo. Él lo sabe. Es lo poco que sabe de ella sin preguntar. Él la mira y percibe el calor que crece en su interior. En su corazón.

¿Qué ha dicho del gato? Sé que el águila simboliza la fuerza.
El gato simbolizaba el amor. La simbología animal en la iglesia cristiana era: Mono (Alegría), Gato (Amor) y Águila (fuerza)

Lo mira con cierta admiración. Una admiración cautiva en un velo de suave seda. Él le devuelve una mirada caída, derrotada por noches de inexplicable e ilógico insomnio. Percibe la frágil línea que los separa, el sentimiento que ha nacido en ambos y que puede rasgarse con la misma facilidad con la que ha aparecido.

Luego me acercaré a ver al mono. Desde aquí me sigue pareciendo un perro.

Le guiña el ojo. Es un guiño que viaja sin rumbo, sin meta, a la espera de que alguien o él lo recoja como espera ser leído el mensaje introducido en una botella de cristal. Navega a la deriva y las miradas se vuelven erráticas, esquivas, casi desconocidas. Él tiene ganas de llorar. Ve el muro invisible que les separa. Observa que se encuentran en otra dimensión. En un tiempo distinto. Recuerda momentos, palabras, emociones.

*    *   *   *
Pasean por los jardines románticos de una mansión del siglo pasado. Actual albergue y residencia para ancianos. Se vuelven a encontrar entre el grupo. El azar provoca que se emparejen de nuevo creando un círculo invisible entre ellos y el resto. Se miran a los ojos. Hacía un momento no podían. Ahora lo hacen. como al principio de estos días. Él vuelve a darse cuenta que sus ojos son oscuros. Ella que los de él son claros. Ambos vuelven a ser conscientes del cuerpo del otro, de sus formas.

En un mes regresaré para una formación. Serán dos días. Esta vez hemos alquilado un apartamento para sentirnos más libres.
¡Guay! ¿De qué es la formación? ¡Me encantaría volver a verte!
¡A mí también! Pero eso sólo lo sabe el destino, aquello que el camino nos tiene previsto.
¡Nos veremos! Aunque no sea dentro de un mes. ¡Volveremos a encontrarnos!
¿Cómo estás tan seguro?
¡No lo sé! Simplemente lo siento así...

*   *   *   *
Se despiden. Se besan y se abrazan. Ellos esperan. El destino juega con su despedida. Los deja para el final. Es curioso como las cosas ocurren sin desearlo. Pero no se encuentran hasta que sus miradas vuelven a reconocerse, a verse entre las demás. Ambos se acercan nerviosos. Ambos saben que los están mirando y que ellos se observan. Son dos miradas distintas al mismo acto. A la misma despedida. El mismo silencio. Distintas emociones. Las mismas palabras.

Se abrazan y se besan. Se realizan promesas que no saben si podrán cumplir. No se pueden mirar. Vuelven a esconderse. Vuelven a verse sin mirar. Perciben un pequeño calor en sus corazones que no saben si crecerá, se estancará o, simplemente, desaparecerá. Pero esa misma sensación, ese calor, les impide volver a reconocerse, volver a verse. Volver a estar el uno con el otro. Simplemente estar.

¡Cuídate! 
¡Cuídate!

Son las últimas palabras antes de marchar cada uno por su camino: ella cogerá un avión. Él un coche. Él mira el anillo que cubre su dedo anular. Ella no tiene más que recuerdos.

(Texto que surge de una emoción desconocida. Del dolor que provoca. De la sensación extraña de encontrarte vivo cuando ya te veías muerto. Espero que os guste)




viernes, 8 de enero de 2016

El humo de una vela.

Vomita su nombre en el interior de la taza del water del instituto. Golpea su pasado sobre los azulejos blancos de la pared del lavabo. Expulsa su presente a través de sus lágrimas saladas que se deshacen al encontrarse con el sucio suelo del escusado. Lee un teléfono que jamás sonará escrito sobre la puerta que la separa del resto del edificio.

¿Qué podía hacer ahora? se pregunta.

Seca sus lágrimas con el mismo papel con el que limpia sus partes íntimas. Recuerda porqué está aquí escondida. Oculta del resto de compañeros. Su estómago golpea su piel como si fuera un globo atrapado en el interior de una caja demasiado pequeña. Siente que va a explotarle.

¿Qué coño hago ahora? se dice.

Se levanta y, con la inseguridad que provoca el miedo al futuro inmediato, a aquello que no controlas, que no sabes que va a ocurrir, abre la puerta del escusado. Se ve en el espejo pero le da la sensación que no es ella, que ha cambiado. Que algo la ha transformado en lo que es ahora. No se reconoce, de momento.

¿Me voy a casa? se interroga.

Observa su rostro. Un rostro con restos de un maquillaje que marcha poco a poco, casi sin querer. Un rostro que ya no le pertenece. Un rostro diferente que espera volverse a componer tras la tormenta, como si fuera el Sol que vuelve a surgir del dicho.

¡Marcho! Me piro de aquí.

Abre la puerta del escusado y se encuentra con el pasillo vacío del instituto. El pasillo que la ha sentido correr, que ha escuchado sus gritos y su desesperación. El pasillo que se ha convertido en una simple cinta de gimnasio que se ha detenido en el lavabo.

Vuelve el miedo a ocupar su mente y su cuerpo. Vuelve el recuerdo de lo sucedido. De las burlas. De la persecución. Vuelve el horror a ocupar todo su ser. Una ventana se abre a su derecha. Una pared con diferentes puertas a su izquierda. Y enfrente de ella, las luces del inicio y final de la pesadilla.

Camina asustada. Con las prisas que provocan el miedo. Con la respiración entrecortada que provoca la incerteza de lo que ocurrirá. Tiene miedo de las miradas que pueden surgir. De los comentarios que pueden herir. De los brazos que pueden sujetar su huida. De las manos que pueden cegar su iniciativa.

¡Ya falta menos! ¡Sólo una puerta!, se anima.

¿Dónde piensas ir, puta? ¡De aquí no sales sin probar nuestras pollas! ¡Recuerda quién eres! ¡Recuérdalo!

Y solloza. Un sollozo cada vez más escondido entre la masa de cuerpos que la rodean, la desnudan y la apagan como el humo de una vela después de ser soplada que se va deshaciendo hacia el techo, hacia el cielo, hacia los deseos que ya no regresarán hasta el año siguiente.

(Texto que surge de un momento. De diferentes canciones. De la sensación de vacío y de la lectura de un cuento de Clarice Lispector).


Órdenes

Imágenes de agendas y líneas por rellenar.

Imágenes de hojas vacías dispuestas a ser rasgadas por un lápiz, un color o un bolígrafo.

Hojas dispuestas a ser rotas, arrancadas de su raíz en forma de espiral y lanzadas al vacío.

Imágenes del bloqueo en una composición artística. En un recuerdo. En un sueño.

Imágenes que necesitan ser trasladadas, que necesitan trasladarse a otro lugar más allá del propio.

Ideas que necesitan explorar un nuevo lugar, un nuevo mundo, un nuevo espacio.

Imágenes del invierno que no volverá a serlo jamás. De la primavera que nunca llegará.

Imágenes del verano que marchó. Del otoño que nunca llegó a madurar.

Frases que no significan nada pero que muestran el paso del tiempo y de la esperanza. Su pérdida.

Imágenes de la nada convertida en un agujero negro que consume la fantasía, en letras sin significado.

Imágenes de la soledad en una canción, en un simple poema, en un único cuento que no será leído jamás.

Finales que indican principios. Comienzos que derivan en finales.

(Texto de conexiones automáticas. De vacíos continuos y de impotencia. Un ejercicio más)

lunes, 9 de noviembre de 2015

Nada y todo.

Quiere escribir pero lo único que le surge es dolor y negación. Piensa en algo bonito que describir, en algo que le pueda producir una sonrisa, ya no sólo a ella, sino a alguien. No recuerda nada. Mira al lejano suelo, observa el descanso aéreo de sus pies y la ciudad viviendo bajo sus suelas. La pequeña libreta comprada en los chinos la acompaña con sus páginas en blanco. Un bolígrafo divide la portada en dos. Mira al cielo, a las nubes, al sol y a los pocos pájaros que no duermen a estas horas del día. La marca de un avión recorre el cielo. Los ruidos son lejanos y casi inexistentes. Una idea le viene a la cabeza y le provoca una leve y triste sonrisa.

Me gustaría volar. ¿Cómo debe ser volar? ¿Cómo debes sentirte?

La oportunidad de la vida la envuelve sin que ella se dé cuenta o quiera aceptarlo. Necesita escribir algo. Una cosa alegre antes de marcharse pero no se le ocurre nada. Recuerda a su padre. Recuerda a su madre. Recuerdos que no significan nada para ella. Recuerdos que le reviven viejas heridas. Recuerdos que no son cuerdos y que provocan dolor en ella, en las cicatrices que la visten cuando se desnuda en la noche o antes de entrar en la ducha. Una paloma se posa cercana y la observa de aquella forma extraña y admirativa que sólo ellas tienen. Le devuelve la mirada y esboza un nuevo intento de sonrisa que languidece con su huida hacia el infinito cielo.

Volar... sentirse libre... volar...

Se le ocurre escribir esas palabras con esas pausas entre ellas. Una línea en el horizontal de la hoja en blanco de la libreta comprada en los chinos. 

¡Ya está! ¡Ya lo tengo!

Emocionada se levanta y mira al cielo como si estuviera en el trampolín de una piscina. En su borde. Decide dar un paso más, un único paso que la impulse al vacío, a la nada (y al todo).

Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.


"Volar... sentirse libre... volar..."

(Ejercicio de escritura automática y pensamiento automático)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Luna

Un corazón se detiene y
el tiempo lo hace con él.
En paralelo.
Y entonces quieres sentir,
necesitas saber que sigues ahí.
Escuchas voces cuando deseas oír un latido,
una buena noticia. Pero todo está detenido.
Como las estatuas en los parques o
en las calles de una gran ciudad.
Todo pesa.
El aire se convierte en polvo.
Respirar duele.
Las palabras caen y te golpean constantemente.
Te hieren.
Y buscas una sonrisa.
Una mirada.
Y la encuentras difuminada entre tus lágrimas,
en tu rabia, en la impotencia de algo que
sabes que ya no continuará.
Y todo te sabe a sal y
necesitas salir de la habitación blanca
que es oscura como la profundidad del mar,
como el ecógrafo al apagarse y
te preguntas, ¿dónde estás futuro?
Y te contestan tus sollozos,
tus silencios y ahogos.
Futuro, ¿Dónde estás?

(Palabras que surgen del impacto de una mala noticia. De los recuerdos que esa noticia me traen. Espero que os guste)

jueves, 16 de abril de 2015

Pensamientos de lucha

Lucho para llegar a crecer. Lucho para llegar a comprenderme. Lucho para llegar a ser. Y siento que no lo consigo. Y veo que no llegaré a conseguirlo jamás. Y me esfuerzo por mantener esa lucha que mantenga la ilusión de algo nuevo en mí pero no lo consigo. No llego a alcanzarlo. Sea lo que sea. 
Lucho por encontrar un camino, una senda, un GR que me lleve hasta mí pero conforme avanzo por ello, me veo más alejado del objetivo marcado. De aquello que quiero conseguir y entonces me derrumbo. Me arrodillo y miro al cielo. Golpeo el suelo y recuerdo porqué jamás lograré mis objetivos, mis metas. Y lloro. Y lloro. Y sigo llorando. Y, entre la sal y el agua de mis lágrimas, se derriten las imágenes que me anclan al pasado, a aquello que no me deja partir hacia el mar. Aquello que no me permite volar con mis sueños. Aquello que aún no comprendo y que ahora me detiene en el dolor. Y sigo creyendo que lucho. Y lucho. Y lucho. Lucho para llegar a ser quién soy. 

(Breve texto que surge de una canción y de unos pensamientos cruzados. La canción se llama "Warrior" de Beth Crowley. Espero que os guste)


martes, 14 de abril de 2015

Insomio

Sueño pero no descanso.Sueño pero no amo. Sueño o creo que lo hago. Sueño que cierro los ojos pero veo la oscuridad que me envuelve. Sueño pero no ronco.Respiro. Imagino sueños que aparecen y desaparecen. Sueño historias que jamás ocurrirán. Recuerdo cosas del día vivido. De la semana entrada. Sueño con mañana y me pregunto cómo me encontraré. ¿Sueño? Sueño mi sombra entre las paredes que me acompañan. Sueño otra respiración que no es la mía. ¿Respiro? Imagino mis pies, mis brazos, mi cuerpo. ¿Qué soy? Sueño que duermo, sabiendo que estoy despierto. Sueño que escribo un texto, sabiendo que lo estoy acabando. Sueño con poder cerrar los ojos y descansar, sabiendo que lo estoy intentando. ¿Vivo? Sueño con ello. Con que vivo. Con que sueño.

(Texto que surgió del insomnio y que se ha acabado varios días más tarde. Un simple ejercicio).

jueves, 4 de diciembre de 2014

Recuerdos

Erase una vez una ciudad en la que todo era posible. Una ciudad construida con sueños. Una ciudad que se levantó un día con la certeza de su muerte. Como si aquellos sueños que la construyeron se hubieran convertido en pesadillas. En el monstruo que aparece debajo de la cama o en el fondo de un armario abierto. Y ese monstruo se estuviera engullendo los sueños y a los soñadores que, una vez, decidieron, construir la ciudad mágica. Ese día sus habitantes no entendían nada. Aún siguen sin entenderlo pero es lo que tienen los sueños y las pesadillas. Se deben interpretar por un experto.

¿Y, dónde estaban esos expertos?

La ciudad que un día amaneció con la certeza de que la pesadilla había llegado a sus calles, empezó a agrietarse por todos lados. Por todas partes. Y la ciudad misma iba cayendo derrotada. La piedra de los edificios se convertían en polvo que ascendía al cielo. Como el alma de sus habitantes al morir, se alejaban de la ciudad que les había visto nacer, crecer, amar, jugar. Se alejaban de su ciudad maravillosa y mágica. En sus calles restaban sus cuerpos inertes, partidos junto con la sangre derramada que recorría por última vez sus calles y parques buscando las cloacas por donde huir de aquel infierno de pesadilla en la que se había convertido la ciudad que jamás debía haberse despertado como si fuera el escenario de una película de terror.

¿Y, dónde estaban esos expertos?

Todo el mundo le dio la espalda a esa ciudad de maravillas y culturas. A esa ciudad de luz y alegría. A esa ciudad que jamás debía haber desaparecido pero que un día, alguien decidió que debía desparecer. Pero no sólo consiguieron que la ciudad muriera, Consiguieron que sus habitantes desaparecieran con ella y les causara dolor volver a ella, Regresar a sus hogares. A sus barrios. A las calles que ahora reconocen desde la lejanía del exilio que les permite seguir viviendo, seguir creyendo en la mentira de que todo aquello que sufrieron no volverá a suceder. Que un pueblo, una ciudad y unos inocentes no volverán  a ser olvidados por nadie. Que la pesadilla desaparecerá volviendo a cerrar los ojos y no tras cuatro años de asedio y combate.

¿Y, dónde estaban esos expertos?

Llegaron más tarde. Mucho más tarde. Cuando el amor se había fugado con la vida y el sexo se había apoderado de la muerte y la desesperanza. Llegaron más tarde con la intención de repartirse lo que quedaba. Cuando la muerte ya no era algo temible y la vida todo un misterio a redescubrir.

(Otro texto lleno de recuerdos y un ejercicio que pretende homenajear una ciudad mágica que aún reside en mi corazón y a la que sé que volveré a ella, ya que ella aún no me ha abandonado ni dejaré que lo haga. Espero que os guste).

lunes, 25 de noviembre de 2013

Tristeza.

La tristeza es amante de la soledad cuando la muerte está cerca.

(Texto que surge de la incapacidad de escribir algo mejor y del momento actual. Espero que os guste).

martes, 10 de septiembre de 2013

Triunfar es llenar vacíos...

La luz artificial de la ciudad tiembla al descubrir los secretos que guarda la noche a los seres que la observa. Ellos dos, asomados en lo alto de un muro de piedra que nadie quiere cruzar, observan la ciudad dormida. Miran el horizonte lejano, los edificios, los diminutos coches e, incluso, los gritos de la vida nocturna. Detrás de ellos, reina el silencio y la sombra escondida de los cipreses.

- Fíjate, los humanos siempre llenando espacios, conquistándolos como si le fuera la vida en ello para luego acabar completamente vacíos, sin nada...

- ¿Por qué lo hacen?- le interrumpe su compañero.

- Notoriedad, ganas de creerse superiores, exceso de comodidades, falta de realidad,... Eso no lo sabremos jamás, ni tú ni yo ni nadie de nuestra especie. Lo único cierto de todo esto es que nosotros nos alimentamos de su corrupción interior, y gracias a ello existimos, estamos aquí observando su obra, saboreando su carne y sus recuerdos.

- Pero, ¿Por qué no evitan acabar aquí, si se creen tan superiores?

-No hay razones, seguramente no las habrán creado. Alguien dijo una vez: "Triunfar es llenar vacíos". Tal vez, esa sea la razón de su quehacer: llenar los vacíos existentes en su entorno para tener la sensación del triunfo. Pero ellos no saben que el recuerdo, la eternidad es el verdadero triunfo y hace tiempo que nos alimentamos de ello. Que llenan nuestro mísero cuerpo.

(Texto que no pudo llegar a un concurso al que tengo mucho cariño. Aquí os lo dejo. Espero que os guste)


martes, 22 de enero de 2013

Gárgolas


Miraba al cielo casi sin mirar. Como entre susurros. Sus pasos esbozaban huellas desordenadas en el barro y su cabello sombras resquebrajadas en el aire. Su corazón sufría. Ella seguía caminando, esperando hallar un final a aquel dolor que la envolvía. El sol desaparecía entre las piedras. Silencio de olas al romper sobre la roca. Lágrimas del cielo golpeaban, suavemente, la tierra y a ella. Casi inexistente.Silencio de olas al atardecer del invierno. Gotas vertidas sobre la arena. Rumores que envuelven el deambular del día y su muerte.
  Vio caer su cuerpo desde su atalaya.Sonrió como una gárgola, fría y tétricamente. Pensó que al día siguiente, al despertar, su cadáver seguiría allí. Y se marchó.

(Un nuevo ejercicio. Espero que os guste)

domingo, 30 de diciembre de 2012

Bosnia


  Miraba el lugar que había sido mi hogar y no lo recordaba. Me resultaba curioso el trepar de la mala hierba sobre las ascuas de piedra que antaño formaron sus paredes. El suelo de la calle asfaltado, tapando los agujeros que las bombas olvidaron. El jolgorio de los niños al jugar en las plazas, ahora seguras, me traslada a la navidad en que todo empezó de nuevo. La última de niño en mi hogar. La última después de la huida. Estábamos sentados en la mesa. Jugaba con muñecos y camiones de guerra por el suelo del comedor, con alguno de mis primos. No recuerdo su rostro ni su nombre. Todos nos separamos aquel día. Mi padre acaricia la botella de champán. Le da vueltas al alambre que viste al corcho, como si quitara el vestido de novia de la noche de bodas. Con una suave y extraña seguridad. Lo aparta y la desnudez del corcho se encuentra con sus dedos. Fuera se escuchan gritos, fuegos, disparos. Se ven sombras correr y desvanecerse. En casa la alegría en los rostros, desdibuja la muerte del exterior. Y, entonces el bang del corcho se confunde con el estruendo del impacto de una bomba sobre el comedor. El resto de recuerdos se visten de sangre y heridas. De luces y fugas. En definitiva, de desolación.

(Una primera idea en memoria a un viaje y a unos recuerdos. También a una guerra sin sentido, si es que existe algún conflicto que lo tenga. Espero que os guste).

martes, 6 de noviembre de 2012

Tristeza

Tristeza, sin tí no soy nada. Nada soy contigo, tristeza. 
Mis lágrimas recorren mi rostro como ríos sin agua, 
dibujando, en mis mejillas, su caída. 
Tristeza.

Sueños de muerte se cruzan en mi mente,
permanecen inamovibles como un rompeolas
frente al agitado mar.
Tristeza.

Afuera llueve. Una tormenta de palabras y letras
desordenadas, sin orden, en una clave
que sólo tus ojos conocen.
Tristeza.

Tu sombra yace junto a la mía,
permanece como el fantasma
que queda atrapado en una realidad pasada:
nuestra relación, tristeza.

Desaparece mi cuerpo y mi alma
pero mi corazón sigue sosteniéndose,
una vez más, en tus brazos,
 tristeza.

(Un simple sueño, un simple ejercicio. Espero que os guste).

jueves, 27 de septiembre de 2012

Besos soñados

Hay besos que evocan historias. Hay besos que desaparecen al rozar los labios. Hay besos que jamás existieron y sólo fueron imaginados alguna vez. Hay besos inolvidables, despreciables y ya sabidos. Pero no hay ningún beso como aquel que no esperas.

(Un pequeño sueño que se repetía y repetía. Espero que os guste).

jueves, 12 de julio de 2012

Carta de amor


No sé si volver a hablar de mí o de tí.Incluso de nosotros. Te escribo esta carta porqué sé que es la única manera que no haya malinterpretaciones, que no existan palabras incorrectas. Es la única manera de hacerme entender, de sentirme escuchado. Tal vez lo que tenga que explicar no sea importante para tí – ni siquiera sé si lo es para mí -. Lo que es seguro es que lo es para los dos. Sabes que te quiero que siempre te he querido pero ha llegado el momento de huir, de alejarme del dolor que me causa estar a tu lado. Mi dolor no es negativo, no es el dolor que se vive en un hospital, ni siquiera es el dolor del desencanto. Es el dolor de no poder quererte más, sin hacerte daño. Es quererte demasiado, tanto, que no quiero hacerte daño. Ni hacernos daño. A mi, me da igual todo, ya sabes que siempre ha sido mi frase favorita. Me voy, huyo de aquí. Ahora que sé que jamás podré cumplir los sueños que siempre quise realizar. Ahora que sé que no tengo nada, ya que todo lo dejo aquí, contigo. Huyo hacia no se sabe dónde, tal vez Barcelona, tal vez un pueblo perdido en medio de la montaña, tal vez un cementerio, ya sabes que siempre me gustaron y me ayudaron a sentirme mejor conmigo mismo e incluso más relajado. Lo siento de verdad. Es la última vez que me lo vas a oir (en este caso leer). Lo siento de verdad. Puede quedar muy cobarde. No te voy a desmentir en esto. Puede parecer que me haya derrotado antes de tiempo. No te lo voy a negar. Que debería seguir a tu lado pero entonces estaríamos viviendo una fantasía. Tu ya no me admiras como antes, sólo de vez en cuando. Ya no sonríes con aquellas bromas que antes te hacían reir. No hablas conmigo de aquello que te preocupa, parece que esperes que siempre tenga que adivinarlo y la magia, el arte de la adivinación, nunca han sido mi fuerte. Siempre he necesitado estudiar, observar, reflexionar para actuar. Nunca he sido intuitivo, nunca he podido ser rápido. Siempre he sido demasiado literal. He soñado mucho, he deseado bastante pero en la vida, en aquello en que somos algo, he sido demasiado literal y poco soñador. Lo siento de verdad. Me hubiera gustado ser un buen príncipe azul, alguien que no se convirtiera en rana de repente y que no necesitara preguntarte tres veces la misma cosa. Que deseara un beso tuyo cada mañana. Lo siento de nuevo. Sé que no es el momento pero creo que es lo mejor para los dos. Podrás salir adelante, siempre lo has hecho. Yo, soy otro cantar. Ya veremos que sucede. Nada bueno, seguro. Me alejaré de lo terrenal y viviré entre fantasías que jamás se harán realidad. Y así moriré, porqué sin tí, sin tu presencia a mi lado, sólo puedo desear una cosa. Y es esa. No hay ninguna más. La muerte. La última morada. Es la única acogida que me resta, cuando desaparezca de tu lado y hayas empezado a leer las primeras líneas de esta carta. Recuerda que siempre te he querido. Incluso ahora.

(Un ejercicio más. En este caso al amor incomprendido, aquel que no se entiende y desaparece poco a poco, como los granos descienden en un reloj de arena)

domingo, 24 de junio de 2012

San Juan

Arde la hoguera sobre los leños quemados. En mi rostro se reflejan luces y sombras de un año finalizado. Parejas y grupos de jóvenes se divierten en la arena. Baco los envuelve con su lujuria y ellos le sonríen sin razón aparente. El crepitar de la madera se confunde con la explosión de los petardos lejanos. La ciudad intenta dormir en la noche más corta del año. Luces que se apagan al explotar en el cielo, dibujan pequeñas palmeras de colores que desaparecen transportadas por la brisa marina. Miro a la hoguera que arde poco a poco, sin prisa. Recuerdo este momento en mi juventud y niñez, cuando lanzaba los apuntes del bachillerato, los libros que jamás querría recuperar, los muebles viejos y los juguetes que me daban miedo. La mirada de mi abuelo, su sonrisa al lanzarlos. Haciendo desaparecer lo antaño y los deseos que ya no fueron. Buscando una renovación en todos ellos. Como ahora. Entre las llamas, ella duerme sin saber que está ardiendo. Sin conocer que  ambos lo necesitábamos. Que como decía mi abuelo: "...debes arrojar en la hoguera aquello que ya no sirve, aquello que no te ofrece nada. Aquello que deseas perder y que te permita crecer". Y eso es lo que he hecho: renovarnos.

(Texto que surge de una noche mágica. Espero que os guste).