jueves, 26 de enero de 2012

Alguién como tú

Aquella tarde fría, entré en un sueño del cual no quería desprenderme. Pero unas horas más tardes, me despedí de él. Me acompaña tu recuerdo por la ciudad dormida, intento que no desaparezcas de mi mente, que permanezcas en él, como el sueño que pretendes recordar, una vez despiertas, aquel que te ha dejado un buen sabor de boca sin saber porqué, el que te ha ofrecido una idea nueva, el que ha mojado tu cama sin saber cómo. Pero sólo escucho fragmentos del momento vivido. Pequeñas frases que construían nuestro encuentro. La imagen del "Capuchino" en tu lado de la mesa, con su nieve de leche mirándote es uno de esos recuerdos que no se despegan de mí. Sonrío ante el vuelo de una paloma que se cruza en mi regreso a la oscuridad de mi habitación fría. Un gato callejero ronronea a mi lado. Lo miro y me pierdo en su melancólica mirada. Te recuerdo de nuevo, sorbiendo tu "Capuchino" y un pensamiento me deshace y me envuelve: "¿Por qué no he sido capaz de transformarme en esa bebida, para poder acariciar tus labios, en vez de admirártelos?". La respuesta es tan obvia que no me contesto.  Llueve en la ciudad que despierta. Desde la ventana de mi fría habitación, veo deshacerse el cielo a través de las huellas que deja la lluvia en su cristal. Necesito volver a verte. Necesito ver de nuevo tus labios y escuchar tus palabras pero no tengo más oportunidades que la ya vivida. Fueron siete minutos, Sólo siete. Después tenías que haberme escogido y no lo hiciste. Sólo la casualidad nos puede devolver al punto de partida. Pero ambos, desde la distancia, sabemos que eso no se va a producir jamás. La ciudad se emborrona desde la ventana, como el recuerdo de nuestra cita en aquella tarde fría.

   (Este texto surge de la canción de Adele "Someone Like You". Os dejo el enlace)


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