Imágenes de agendas y líneas por rellenar.
Imágenes de hojas vacías dispuestas a ser rasgadas por un lápiz, un color o un bolígrafo.
Hojas dispuestas a ser rotas, arrancadas de su raíz en forma de espiral y lanzadas al vacío.
Imágenes del bloqueo en una composición artística. En un recuerdo. En un sueño.
Imágenes que necesitan ser trasladadas, que necesitan trasladarse a otro lugar más allá del propio.
Ideas que necesitan explorar un nuevo lugar, un nuevo mundo, un nuevo espacio.
Imágenes del invierno que no volverá a serlo jamás. De la primavera que nunca llegará.
Imágenes del verano que marchó. Del otoño que nunca llegó a madurar.
Frases que no significan nada pero que muestran el paso del tiempo y de la esperanza. Su pérdida.
Imágenes de la nada convertida en un agujero negro que consume la fantasía, en letras sin significado.
Imágenes de la soledad en una canción, en un simple poema, en un único cuento que no será leído jamás.
Finales que indican principios. Comienzos que derivan en finales.
(Texto de conexiones automáticas. De vacíos continuos y de impotencia. Un ejercicio más)
viernes, 8 de enero de 2016
Spotify
Escucho la lista variada de mi cuenta de Spotify y pienso si puedo escribir algo que pueda interesar a alguien. Incluso a mi mismo. Suena un grupo denominado Skid Row que me recuerda a los amigos que se dejaron atrás pero también me enlaza con un nuevo proyecto relacionado con una vieja ciudad a la que alguna vez regresaré: Sarajevo.
Escucho mi cuenta de Spotify y pienso qué ha cambiado desde que decidí crearla. Veo las listas interrumpidas, los sueños que pudieron crear y los que aún siguen hay, en la neblina de lo que aún puede acontecer, suceder, ocurrir.
Escucho Spotify y escribo al ritmo de las canciones que viven en ella, que seleccioné en su momento y que, como ahora ocurre con este texto, se fueron agolpando automáticamente y crearon algo sin ser pensado ni racionado. Un mar de letras, escritas y cantadas, que alguien o yo mismo, leeré y no recordaré porqué están ahí.
Escucho y veo un pequeño dinosaurio correr por un mundo casi real pero pintado por una mano digital que casi parece la de Dios cuando creó el mundo. Recuerdo las lágrimas que surgieron ese día y mi estómago golpea contra mi piel indicándome el dolor pasado, el dolor vivido. El dolor.
Bebo agua y escucho el paso del tiempo, el avance de las líneas sobre la página en blanco y el golpear contínuo de las ideas que bullen en mi cabeza y que saltan al teclado como burbujas de agua caliente saltan o golpean la tapa de una olla. Todo surge sin pensar, casi sin esfuerzo. Me pregunto si tiene sentido todo esto y mostrarme tan sincero, tan honesto con la nada, con el vacío, con la soledad.
Escucho una canción que me recuerda, no sé porqué, a una joven poeta. La escucho y su imagen ocupa todos los espacios de mi mente y ni siquiera sé porqué la asocio a ella. Algo parecido a lo que me ocurrió con Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño y Placebo. Algo que me transporta a mi adolescencia y a los sueños que se pudrieron con ella.
Escucho mi lista de Spotify y veo que tendré que acabar aquí, en este lugar, con esta canción que habla de un posible paraíso, de sus posibilidades, de sus horrores, de sus luces y sombras, de sus derrotas y victorias, de sus solos de guitarra y de sus voces increíbles y de ensueño que podría encajar con los ángeles y los demonios que todos guardamos en nuestro interior, en nuestros sueños.
Escucho Spotify...
(Texto que surge de la soledad, de los sueños que ella provoca. Y de la canción de Pumpin Blood "Nonono". Espero que os guste).
lunes, 9 de noviembre de 2015
Nada y todo.
Quiere escribir pero lo único que le surge es dolor y negación. Piensa en algo bonito que describir, en algo que le pueda producir una sonrisa, ya no sólo a ella, sino a alguien. No recuerda nada. Mira al lejano suelo, observa el descanso aéreo de sus pies y la ciudad viviendo bajo sus suelas. La pequeña libreta comprada en los chinos la acompaña con sus páginas en blanco. Un bolígrafo divide la portada en dos. Mira al cielo, a las nubes, al sol y a los pocos pájaros que no duermen a estas horas del día. La marca de un avión recorre el cielo. Los ruidos son lejanos y casi inexistentes. Una idea le viene a la cabeza y le provoca una leve y triste sonrisa.
Me gustaría volar. ¿Cómo debe ser volar? ¿Cómo debes sentirte?
La oportunidad de la vida la envuelve sin que ella se dé cuenta o quiera aceptarlo. Necesita escribir algo. Una cosa alegre antes de marcharse pero no se le ocurre nada. Recuerda a su padre. Recuerda a su madre. Recuerdos que no significan nada para ella. Recuerdos que le reviven viejas heridas. Recuerdos que no son cuerdos y que provocan dolor en ella, en las cicatrices que la visten cuando se desnuda en la noche o antes de entrar en la ducha. Una paloma se posa cercana y la observa de aquella forma extraña y admirativa que sólo ellas tienen. Le devuelve la mirada y esboza un nuevo intento de sonrisa que languidece con su huida hacia el infinito cielo.
Volar... sentirse libre... volar...
Se le ocurre escribir esas palabras con esas pausas entre ellas. Una línea en el horizontal de la hoja en blanco de la libreta comprada en los chinos.
¡Ya está! ¡Ya lo tengo!
Emocionada se levanta y mira al cielo como si estuviera en el trampolín de una piscina. En su borde. Decide dar un paso más, un único paso que la impulse al vacío, a la nada (y al todo).
Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.
Desciende.
"Volar... sentirse libre... volar..."
(Ejercicio de escritura automática y pensamiento automático)
martes, 19 de mayo de 2015
Desamor
Observa su reflejo en el espejo. Observa el paso del tiempo sobre su cuerpo. Los recuerdos que sus huellas emanan. Se toca un pecho y acaricia la sensación olvidada del tacto de un extraño. Su pezón se endurece y la mezcla de imagen y sensación le causa pudor. Cierra los ojos e imagina:
un lugar,
un amor,
un beso,
unas palabras,
unas lágrimas,
alguna emoción,
un lugar,
un amor,
un beso,
unas palabras,
unas lágrimas,
alguna emoción,
un susurro escondido,
un orgasmo compartido,
una mirada,
un abrazo eternizado,
una respiración ajena,
una promesa incompleta.
Sus lágrimas le obligan a abrir de nuevos sus ojos. A contemplar su imagen borrosa en el espejo. Sus huellas. Sus heridas. Se odia y quiere golpear su reflejo. Se odia y quiere herirlo. Herirlo de muerte. Acabar con él. Con ella misma. Grita. Grita. Grita
G R I T A
(Texto que surge de la extraña mezcla de una pesadilla y de la canción de Blaumunt "El primer arbre del bosc". Os dejo enlace).miércoles, 13 de mayo de 2015
Luna
Un corazón se detiene y
el tiempo lo hace con él.
En paralelo.
Y entonces quieres sentir,
necesitas saber que sigues ahí.
Escuchas voces cuando deseas oír un latido,
una buena noticia. Pero todo está detenido.
Como las estatuas en los parques o
en las calles de una gran ciudad.
Todo pesa.
El aire se convierte en polvo.
Respirar duele.
Las palabras caen y te golpean constantemente.
Te hieren.
Y buscas una sonrisa.
Una mirada.
Y la encuentras difuminada entre tus lágrimas,
en tu rabia, en la impotencia de algo que
sabes que ya no continuará.
Y todo te sabe a sal y
necesitas salir de la habitación blanca
que es oscura como la profundidad del mar,
como el ecógrafo al apagarse y
te preguntas, ¿dónde estás futuro?
Y te contestan tus sollozos,
tus silencios y ahogos.
Futuro, ¿Dónde estás?
(Palabras que surgen del impacto de una mala noticia. De los recuerdos que esa noticia me traen. Espero que os guste)
jueves, 16 de abril de 2015
Pensamientos de lucha
Lucho para llegar a crecer. Lucho para llegar a comprenderme. Lucho para llegar a ser. Y siento que no lo consigo. Y veo que no llegaré a conseguirlo jamás. Y me esfuerzo por mantener esa lucha que mantenga la ilusión de algo nuevo en mí pero no lo consigo. No llego a alcanzarlo. Sea lo que sea.
Lucho por encontrar un camino, una senda, un GR que me lleve hasta mí pero conforme avanzo por ello, me veo más alejado del objetivo marcado. De aquello que quiero conseguir y entonces me derrumbo. Me arrodillo y miro al cielo. Golpeo el suelo y recuerdo porqué jamás lograré mis objetivos, mis metas. Y lloro. Y lloro. Y sigo llorando. Y, entre la sal y el agua de mis lágrimas, se derriten las imágenes que me anclan al pasado, a aquello que no me deja partir hacia el mar. Aquello que no me permite volar con mis sueños. Aquello que aún no comprendo y que ahora me detiene en el dolor. Y sigo creyendo que lucho. Y lucho. Y lucho. Lucho para llegar a ser quién soy.
(Breve texto que surge de una canción y de unos pensamientos cruzados. La canción se llama "Warrior" de Beth Crowley. Espero que os guste)
martes, 14 de abril de 2015
Insomio
Sueño pero no descanso.Sueño pero no amo. Sueño o creo que lo hago. Sueño que cierro los ojos pero veo la oscuridad que me envuelve. Sueño pero no ronco.Respiro. Imagino sueños que aparecen y desaparecen. Sueño historias que jamás ocurrirán. Recuerdo cosas del día vivido. De la semana entrada. Sueño con mañana y me pregunto cómo me encontraré. ¿Sueño? Sueño mi sombra entre las paredes que me acompañan. Sueño otra respiración que no es la mía. ¿Respiro? Imagino mis pies, mis brazos, mi cuerpo. ¿Qué soy? Sueño que duermo, sabiendo que estoy despierto. Sueño que escribo un texto, sabiendo que lo estoy acabando. Sueño con poder cerrar los ojos y descansar, sabiendo que lo estoy intentando. ¿Vivo? Sueño con ello. Con que vivo. Con que sueño.
(Texto que surgió del insomnio y que se ha acabado varios días más tarde. Un simple ejercicio).
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