jueves, 27 de septiembre de 2012

Besos soñados

Hay besos que evocan historias. Hay besos que desaparecen al rozar los labios. Hay besos que jamás existieron y sólo fueron imaginados alguna vez. Hay besos inolvidables, despreciables y ya sabidos. Pero no hay ningún beso como aquel que no esperas.

(Un pequeño sueño que se repetía y repetía. Espero que os guste).

viernes, 31 de agosto de 2012

Primavera

Escucho el sonido y las palabras de una discusión lejana. Observo la ausencia de los sentimientos que antaño los unía y su brusco descenso al suelo. Imagino el desgarro que supone la ruptura, el desaliento que deja su roto. Veo las lágrimas que la escena dibuja en mi mente. La calle dormida se despierta brusca e inesperadamente por culpa de un desamor, de una decisión no compartida. Nada es y será como antes. Luces emergen de las ventanas dormidas. Persianas expresan su despertar repentino. Y los ojos miran. Pero los de ellos no. Nublados por las lágrimas del olvido, su visión no deja de ser como el vapor de agua de una cascada, como la tormenta cuando golpea el cristal del coche. La discusión avanza hacia el reproche, hacia el pasado, desnudándolo sin poder volver atrás. Sin salvar aquello que quedaba resguardado por el amor. Las sílabas se enredan entre ventanas abiertas, entre camas dormidas y ojos que parecen cuadros colgados en una galería de arte. Nadie silva, pidiendo silencio. Todos escuchan lo que el sonido de aquellas palabras dicen. Y saben que aquellas palabras manchan sus corazones, inundan sus almas y que les recuerdan a su pasado, al presente y, porqué no, a algún futuro. Por eso escuchan y no actúan. Por eso se mantienen despiertos a la espera de que todo acabe, de que llegue un final, el final, su final.
   Un grito, parecido al de la muerte, cruza la vida y la destruye. Entonces todos volvemos a nuestros sueños, pesadillas o lo que estuviéramos haciendo cuando la discusión nos desveló. Una ambulancia cruza la muerte y se detiene. Nada es lo que parece hasta que lo ves, ni siquiera el desamor.

(Este texto surge de una noche de insomnio y de la canción "La Primavera" de Estopa. Os dejo enlace)



lunes, 6 de agosto de 2012

Ariel

Vacaciones y el rumor del mar, me transportan al invierno. La roca me sustenta por encima del agua, aunque no me libra de ella, al rasgarse en minúsculas gotas saladas. Anochece y, en poco tiempo, la luz del faro jugará con la oscuridad y el mar. Mis piernas acarician al vacío. Me guarecen historias y leyendas que hablan de ausencias, de tiempos que no han pasado y de lugares que sólo la imaginación ha visitado. El horizonte sigue su pugna con la libertad, mientras pienso en la realidad que me encontraré a mis espaldas, cuando me levante y tenga que enfrentarme a la noche una vez más. Ariel llega a mi memoria, compartiendo recuerdos y cartas con él, el gran ausente. Fue en invierno cuando decidió dejar de escribirme. Fue en invierno cuando dio carpetazo a nuestra historia. Y ahora sólo resta la añoranza de algo que no fue. Pero en mi interior, guardo un recuerdo suyo, que crece por segundos y me une a él. Y eso, nadie me lo va a quitar.

  (Este pequeño texto surge de la canción de Alizée "Moi Lolita". Os dejo en enlace. Espero que os diga algo)


viernes, 3 de agosto de 2012

La isla

"Existe una isla, en algún lugar, que viene y va. A veces desaparece y en otras, permanece durante un tiempo frente a tí. En esas ocasiones sientes la necesidad de cruzar el mar y volver a ella, a los recuerdos, a la forma de vida, a tus orígenes. En otras, prefieres quedarte dónde y cómo estás. Y observas como la isla se aleja hasta que no la ves y no sabes cuando volverá. Pero siempre regresa, esa es su única certeza. A ciertas edades, la necesidad de estar en ella, se hace más fuerte y son más numerosas sus presencias que no sus ausencias. Todo y esto, has de tener mucho valor para volver a pisarla, ya que nada es como cuando la abandonaste la primera vez. A veces, me recuerda al primer amor, a su aroma. Pero eso, es otra historia, Caro".


(Un simple recuerdo. Espero que os guste. La canción que la ha recordado ha sido "La isla bonita" de Madonna. Aquí os dejo el enlace)



jueves, 12 de julio de 2012

Carta de amor


No sé si volver a hablar de mí o de tí.Incluso de nosotros. Te escribo esta carta porqué sé que es la única manera que no haya malinterpretaciones, que no existan palabras incorrectas. Es la única manera de hacerme entender, de sentirme escuchado. Tal vez lo que tenga que explicar no sea importante para tí – ni siquiera sé si lo es para mí -. Lo que es seguro es que lo es para los dos. Sabes que te quiero que siempre te he querido pero ha llegado el momento de huir, de alejarme del dolor que me causa estar a tu lado. Mi dolor no es negativo, no es el dolor que se vive en un hospital, ni siquiera es el dolor del desencanto. Es el dolor de no poder quererte más, sin hacerte daño. Es quererte demasiado, tanto, que no quiero hacerte daño. Ni hacernos daño. A mi, me da igual todo, ya sabes que siempre ha sido mi frase favorita. Me voy, huyo de aquí. Ahora que sé que jamás podré cumplir los sueños que siempre quise realizar. Ahora que sé que no tengo nada, ya que todo lo dejo aquí, contigo. Huyo hacia no se sabe dónde, tal vez Barcelona, tal vez un pueblo perdido en medio de la montaña, tal vez un cementerio, ya sabes que siempre me gustaron y me ayudaron a sentirme mejor conmigo mismo e incluso más relajado. Lo siento de verdad. Es la última vez que me lo vas a oir (en este caso leer). Lo siento de verdad. Puede quedar muy cobarde. No te voy a desmentir en esto. Puede parecer que me haya derrotado antes de tiempo. No te lo voy a negar. Que debería seguir a tu lado pero entonces estaríamos viviendo una fantasía. Tu ya no me admiras como antes, sólo de vez en cuando. Ya no sonríes con aquellas bromas que antes te hacían reir. No hablas conmigo de aquello que te preocupa, parece que esperes que siempre tenga que adivinarlo y la magia, el arte de la adivinación, nunca han sido mi fuerte. Siempre he necesitado estudiar, observar, reflexionar para actuar. Nunca he sido intuitivo, nunca he podido ser rápido. Siempre he sido demasiado literal. He soñado mucho, he deseado bastante pero en la vida, en aquello en que somos algo, he sido demasiado literal y poco soñador. Lo siento de verdad. Me hubiera gustado ser un buen príncipe azul, alguien que no se convirtiera en rana de repente y que no necesitara preguntarte tres veces la misma cosa. Que deseara un beso tuyo cada mañana. Lo siento de nuevo. Sé que no es el momento pero creo que es lo mejor para los dos. Podrás salir adelante, siempre lo has hecho. Yo, soy otro cantar. Ya veremos que sucede. Nada bueno, seguro. Me alejaré de lo terrenal y viviré entre fantasías que jamás se harán realidad. Y así moriré, porqué sin tí, sin tu presencia a mi lado, sólo puedo desear una cosa. Y es esa. No hay ninguna más. La muerte. La última morada. Es la única acogida que me resta, cuando desaparezca de tu lado y hayas empezado a leer las primeras líneas de esta carta. Recuerda que siempre te he querido. Incluso ahora.

(Un ejercicio más. En este caso al amor incomprendido, aquel que no se entiende y desaparece poco a poco, como los granos descienden en un reloj de arena)

domingo, 24 de junio de 2012

El beso.

El beso aún ardía en mi interior cuando nos despedimos en aquella esquina. El último de aquella noche. El primer recuerdo de mañana. Nuestras manos se separaron con la suavidad de un pañuelo de seda que desciende al suelo. Nuestras miradas se difuminaron en una única que decía "Te quiero". Pero teníamos que marchar. Yo llegaba tarde. A él, le restaba toda la noche. Al mostrarle mi espalda, me imaginé una lágrima en su rostro que sabía que no iba a producirse. Estábamos acostumbrados a estas despedidas convenidas.  Miré atrás y vi su sombra desaparecer en la oscuridad de la noche. Delante de mí, la puerta enrejada del patio del centro de menores donde vivía desde hacía un año. La luz que me acogía. Deseaba desaparecer en la noche pero algo me decía que no lo hiciera. Con el sabor de aquel beso piqué al timbre para que el educador me abriera la puerta. Mientras contaba los segundos que tardaría, miraba las rejas de las ventanas, las paredes negras que las envolvían y la única luz que había en mis quince años de vida. Y entonces lloré.

 (Texto que surge de un beso y de la canción de Linkin Park "Valentine's Day". Os dejo el enlace)


San Juan

Arde la hoguera sobre los leños quemados. En mi rostro se reflejan luces y sombras de un año finalizado. Parejas y grupos de jóvenes se divierten en la arena. Baco los envuelve con su lujuria y ellos le sonríen sin razón aparente. El crepitar de la madera se confunde con la explosión de los petardos lejanos. La ciudad intenta dormir en la noche más corta del año. Luces que se apagan al explotar en el cielo, dibujan pequeñas palmeras de colores que desaparecen transportadas por la brisa marina. Miro a la hoguera que arde poco a poco, sin prisa. Recuerdo este momento en mi juventud y niñez, cuando lanzaba los apuntes del bachillerato, los libros que jamás querría recuperar, los muebles viejos y los juguetes que me daban miedo. La mirada de mi abuelo, su sonrisa al lanzarlos. Haciendo desaparecer lo antaño y los deseos que ya no fueron. Buscando una renovación en todos ellos. Como ahora. Entre las llamas, ella duerme sin saber que está ardiendo. Sin conocer que  ambos lo necesitábamos. Que como decía mi abuelo: "...debes arrojar en la hoguera aquello que ya no sirve, aquello que no te ofrece nada. Aquello que deseas perder y que te permita crecer". Y eso es lo que he hecho: renovarnos.

(Texto que surge de una noche mágica. Espero que os guste).